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Una visita a una animada ciudad con castillo
Karatsu

La ciudad de Karatsu, bendecida con una gran abundancia de productos del mar y con una larga historia como centro de intercambio de viajeros y mercancías, desarrolló animadas fiestas que aún hoy se celebran. Un paseo por la ciudad nos suscita una constante emoción.

Fotos: PIXTA, Aflo

En el Karatsu Kunchi, una fiesta de otoño que se celebra en el Santuario de Karatsu del 2 al 4 de noviembre, se realiza una cabalgata de carrozas hikiyama que figura en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. (Foto: Asociación Turística de Karatsu)

La elaboración de las carrozas hikiyama requiere una técnica tradicional que consiste en aplicar más de 100 capas de papel japonés washi sobre moldes de arcilla. De arriba abajo: León, pargo y dragón volador.

El Castillo de Karatsu recibe el sobrenombre de “Castillo de Maizuru” por su forma, que se asemeja a una grulla extendiendo sus alas hacia el mar.

El bosque de pinos de Niji no Matsubara, declarado como “Lugar de especial belleza paisajística” en Japón, es una zona de aproximadamente 4,5 km de largo y 500 m de ancho repleta de pinos negros. (Foto: Asociación Turística de Karatsu)

Vista del mar de Genkai desde el rancho Suginohara Hobokujo.

Ubicado en el extremo norte de la prefectura de Saga, en el noroeste de Kyushu, frente al mar de Genkai, el trayecto hasta Karatsu dura aproximadamente una hora y media desde Fukuoka, ya sea en tren desde la estación JR de Hakata o en autobús directo desde el Aeropuerto de Fukuoka. Durante siglos, la ciudad prosperó como puerta de entrada al continente. Alrededor de la época en que se construyó el Castillo de Karatsu, en el siglo XVII, la zona comenzó a desarrollarse como una bulliciosa ciudad construida alrededor de un castillo, con multitud de comerciantes yendo y viniendo. El pintoresco bosque de pinos conocido como Niji no Matsubara también surgió aproximadamente en la época en que se construyó el castillo. Este bosque de pinos, bellamente cultivado y plantado originalmente para protegerse de las mareas, alberga hoy en día alrededor de un millón de pinos.

Karatsu cobra especial animación durante las fiestas Karatsu Kunchi, que se celebran en noviembre, cuando el otoño está en pleno apogeo. Esta fiesta, la más grande de Karatsu, celebra la recogida de una cosecha abundante, con carrozas hikiyama con formas de leones, pargos, barcos y otras figuras que desfilan por las calles de la ciudad. Las enormes carrozas, profusamente adornadas con oro y laca y tiradas por grandes multitudes, son sencillamente espectaculares.

Durante el periodo de las fiestas, las familias sirven platos caseros conocidos como “cocina Kunchi”. Se da la bienvenida al hogar a familiares, amigos y a quienes han terminado de tirar de las carrozas hikiyama, y se colocan grandes bandejas de coloridos mariscos, verduras y otros platos para que todos se reúnan alrededor de la mesa y disfruten. La estrella de este festín es kue no sugatani, mero guisado en caldo que se sirve entero, incluyendo la cabeza y la cola. El mero, un pescado muy selecto, autóctono de la región, puede llegar a medir hasta un metro de largo, lo que lo convierte en un plato emblemático de las comidas festivas en Karatsu. Trayendo al hogar el animado ambiente de las fiestas, la cocina Kunchi es una forma de celebrar la festividad, charlando con amigos y familiares mientras se aprecian, se comparten y se saborean estos deliciosos y hermosos platos.

Durante la fiestas Karatsu Kunchi, se sirven platos tradicionales, elaborados de la misma forma desde hace generaciones, en bandejas de generosas dimensiones a un numeroso grupo de invitados. (Foto: Genyo)