Salvar a las algas: los planes de Japón para restaurar importantes ecosistemas marinos
Descubre cómo Japón aprovecha el poder de las algas para hacer frente a determinados problemas globales.
Las algas marinas son un ingrediente esencial en la cocina japonesa y un alimento saludable, rico en vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes importantes. Pero su importancia va más allá de la gastronomía, ya que las algas también proporcionan un hogar a innumerables peces y especies marinas, además de actuar como sumideros de carbono, absorbiendo dióxido de carbono de la atmósfera de una manera más eficaz que los bosques terrestres. Esto contribuye a lo que se conoce como «carbono azul», que hace referencia al carbón almacenado en los ecosistemas costeros y marinos, como las praderas marinas, los manglares y las algas. El reconocimiento del papel fundamental que ejercen las algas marinas en la lucha contra el cambio climático, la preservación de la salud de los océanos y el apoyo a los medios de vida, han hecho que las distintas empresas, gobiernos locales y organizaciones sin ánimo de lucro de Japón estén trabajando de lleno para proteger y restaurar estos recursos vitales.
Las iniciativas de Japón sobre el carbono azul
Japón es líder mundial en iniciativas de carbono azul y aprovecha su extensa costa para combatir el cambio climático. Estos proyectos se enfocan en la restauración y el cultivo de ecosistemas costeros como praderas marinas y granjas de algas, que son sumamente eficaces en absorber y almacenar el dióxido de carbono. Estas iniciativas suelen estar lideradas por gobiernos locales y cooperativas pesqueras. Para su apoyo, el gobierno ha establecido el sistema de créditos J-Blue Credit, que permite a las empresas compensar sus emisiones invirtiendo en estos sumideros de carbono naturales y así establecer un mecanismo financiero para su conservación.
Urchinomics: restauración de los campos de algas para los peces y creación de empleo para las comunidades costeras
Los erizos de mar son una amenaza para los bosques de algas.
Los erizos de mar son una amenaza para los bosques de algas.
Brian Tsuyoshi Takeda fundó la empresa Urchinomics en 2017, tras descubrir una situación preocupante en las aguas costeras: la existencia de erizos de mar por todas partes. Debido a la sobrepesca de especies depredadoras, estas pequeñas bolas espinosas se habían reproducido y multiplicado sin control. Los erizos de mar se alimentan habitualmente de quelpos o algas pardas y otras algas marinas, por lo que su superpoblación había convertido los bosques de algas en áridos desiertos submarinos.
En esta situación, los propios erizos de mar también sufren, ya que no tienen alimento una vez que se han comido todas las algas, y se acaban convirtiendo en caparazones prácticamente vacíos. Por ello, la población de erizos de mar debe ser controlada a través de actividades regulares de reducción. Los erizos de mar suelen ser habitualmente una delicia en Japón y otras partes del mundo, pero aquellos que quedan desnutridos no tienen suficiente carne para poder comercializarse.
Tanto los erizos de mar como las algas, incluyendo las algas pardas, son indispensables para la cocina japonesa. Las algas pardas en particular se usan para elaborar el dashi, el caldo básico para muchos platos, entre los que se incluye la sopa de miso.
Tanto los erizos de mar como las algas, incluyendo las algas pardas, son indispensables para la cocina japonesa. Las algas pardas en particular se usan para elaborar el dashi, el caldo básico para muchos platos, entre los que se incluye la sopa de miso.
Frente a esta situación, Urchinomics ofrece una solución. Su equipo cría y compra estos erizos de mar desnutridos, llevándolos a una instalación acuícola terrestre cerrada y controlada, y los alimenta durante varias semanas con un tipo de pienso especializado patentado, hasta que se llenan de huevas cremosas (uni). Posteriormente, se cosechan y se venden con un valor comercial renovado. Este proceso no solo permite conservar el medio ambiente marino, sino que también crea puestos de trabajo sostenibles en las comunidades costeras. A su vez, los bosques de algas pueden regenerarse en tan solo tres meses, al liberarse del pastoreo excesivo de los erizos de mar. Gracias a la reducción del número de erizos de mar en las prefecturas de Oita y Yamaguchi, donde tienen sus granjas terrestres, y a la recuperación de los quelpos y las algas marinas en general, Urchinomics ha sido reconocida por la Asociación Japonesa de Economía Azul por su labor en el aumento de la captación de dióxido de carbono.
Uso de productos de desecho para fertilizar los lechos de algas
Ciertos lugares como Suttsu, en Hokkaido, dependen en gran medida de los recursos marinos procedentes de los lechos marinos.
Ciertos lugares como Suttsu, en Hokkaido, dependen en gran medida de los recursos marinos procedentes de los lechos marinos.
La pequeña localidad de Suttsu, situada en Hokkaido, prosperó hacia principios del siglo XX gracias a las abundantes pescas de arenque. Sin embargo, la industria del arenque se hundió debido a la sobrepesca, el cambio climático y otras razones, que obligaron a los residentes a buscar otras alternativas para seguir viviendo del mar. En Suttsu, creció la conciencia sobre la importancia de regenerar los hábitats costeros de los peces. La Asociación Cooperativa Pesquera de Suttsu ha encabezado diferentes iniciativas locales que emplean los residuos como fertilizantes submarinos para favorecer el resurgimiento de los lechos de algas, un hábitat esencial para muchas especies de peces que pueden ser capturadas y vendidas en el mercado.
Para mantener la industria pesquera en Suttsu, es indispensable recuperar los lechos de algas y lograr el regreso de los peces.
Para mantener la industria pesquera en Suttsu, es indispensable recuperar los lechos de algas y lograr el regreso de los peces.
Los productos de desecho usados como fertilizantes para las algas incluyen subproductos de la pesca, virutas de madera y lodos provenientes de depuradoras. Una instalación de producción de residuos en Suttsu composta estos materiales durante tres a seis meses y, tras este proceso, el compost se prensa en cilindros con ayuda de una máquina. Posteriormente, estos bloques cilíndricos se lanzan desde un barco hacia las aguas costeras cercanas, donde se hunden hasta el fondo y se descomponen en el lecho marino, proporcionando nutrientes que impulsan el crecimiento de las algas y el retorno de los peces.
Replantación y protección de los lechos de algas
Los abundantes lechos de algas marinas que existían en el pasado están desapareciendo debido al cambio climático, los daños causados por la alimentación y la acidificación de las aguas de los océanos.
Los abundantes lechos de algas marinas que existían en el pasado están desapareciendo debido al cambio climático, los daños causados por la alimentación y la acidificación de las aguas de los océanos.
El fondo marino que se encuentra frente a la prefectura de Shizuoka estuvo cubierto en su día por extensos lechos de algas y algunos de ellos fueron incluso los más grandes de Japón. Sin embargo, hacia la década de los noventa, muchos de estos lechos desaparecieron, reduciendo el hábitat de los peces y otras criaturas marinas.
Los bosques de algas son un hábitat esencial para muchas especies marinas.
Los bosques de algas son un hábitat esencial para muchas especies marinas.
Ante esta situación, las cooperativas pesqueras locales y otras partes interesadas aunaron fuerzas para salvar los lechos de algas de la región. Para ello, usaron tanto plantaciones directas de especies de algas como sagarame y kajime, además de bolsas biodegradables con esporas de algas que, sencillamente, se lanzaron a aguas con poca profundidad. Las distintas especies de peces conocidas por alimentarse con abundantes algas marinas fueron también objetivos de pesca y consumidas. En los lechos regenerados se reintrodujeron abulones, como un recurso sostenible para poder crear puestos de trabajo entre los grupos pesqueros locales.
Tal y como muestran estos ejemplos, Japón es líder mundial en el aprovechamiento del poder de las algas marinas. A través de la combinación de proyectos innovadores con el conocimiento tradicional y los esfuerzos impulsados por la comunidad, el país está regenerando el ecosistema de sus costas de una manera muy activa, creando puestos de trabajo sostenibles y luchando contra el cambio climático a través del poder del carbono azul.