¿Es el momento de hacer un viaje? He aquí algunos de los lugares más populares de Japón para un encuentro "purrfecto"

La historia de los gatos y el pueblo japonés es larga: los gatos son mascotas en este país desde hace unos 1300 años. Originalmente, solo tenían gatos las figuras de alto rango, como miembros de la familia imperial o la nobleza. Pero, a medida que pasó el tiempo, los gatos también ganaron popularidad entre la gente corriente, sobre todo durante el periodo Edo (1603–1868). Los gatos aparecen con frecuencia en el arte ukiyo-e (un estilo japonés de grabados en madera de este periodo, conocidos como "imágenes del mundo flotante"), como en las obras de artistas tan famosos como Hiroshige. En la literatura moderna japonesa también hay eternos clásicos de los grandes autores de Japón, como Natsume Soseki y Miyazawa Kenji, que tienen a los gatos como tema central. Japón ha experimentado el llamado "boom de los gatos" en los últimos años y mucha gente visita lugares donde puede ver estos lindos gatitos, que son cada vez más populares.
Grabado ukiyo-e de Hiroshige, "Los campos de arroz de Asakusa y el Festival Torinomachi" de la serie "Cien vistas famosas de Edo" (1857), Fuente: ColBase (https://colbase.nich.go.jp/)
Tama, la jefa de estación que salvó a una empresa ferroviaria en crisis
En Japón, hay incluso "gatos publicitarios" en la puerta de los negocios para atraer a los clientes con su dulzura, los kanban-neko. De estos felinos orientados al cliente, la que realmente cautivó los corazones de los japoneses fue la "jefa de estación Tama", de la estación de Kishi, en la línea de ferrocarril Kishigawa de la compañía Wakayama Electric Railway.
Tama era una gata tricolor que vivía en el quiosco de la estación de Kishi pero, cuando la línea Kishigawa se enfrentó a la amenaza de dejar de usarse, quedó en peligro de perder su casa. Sin embargo, una nueva empresa asumió la gestión de la línea, por lo que se evitó la crisis y Tama fue nombrada algo así como la jefa de la estación de Kishi. Tama se presentó al público con su sombrero de jefa de estación para supervisar las idas y venidas de los pasajeros, y multitud de gente de todo Japón vino a conocerla, algo que también contribuyó a aumentar las cifras de ventas de la compañía ferroviaria.
Tama ayudó a difundir el encanto y el atractivo de los gatos a lo largo y ancho del país, e incluso se dice que fue ella quien allanó el terreno para el "boom de los gatos" que vino después.
La jefa de estación Tama I de Kishi recibió su nombramiento en enero de 2007. (Cortesía de Wakayama Electric Railway)
El puesto lo ocupa actualmente la jefa de estación Tama II, conocida en Japón como "Nitama", un juego de palabras con el vocablo japonés para "dos" o "segundo": "ni." (Cortesía de Wakayama Electric Railway)
Tama Densha, el tren de Tama, está decorado con ilustraciones de la Tama original (izquierda). Hasta el edificio de la estación de Kishi tiene forma de gato (derecha) (cortesía de Wakayama Electric Railway).
Tashirojima, la isla llena de gatos que ha cautivado a los amantes de los gatos en todo el mundo
La nación insular de Japón dispone de varias "islas de los gatos", donde se pueden encontrar multitudes de estos animales gozando de una vida relajada. En 2013, la isla de Tashirojima, en la prefectura de Miyagi, y la isla de Ainoshima, en la prefectura de Fukuoka, aparecieron en una lista elaborada por una cadena de televisión estadounidense de los seis principales lugares del mundo para ver gatos, lo que puso a estas islas felinas de Japón en el mapa para el público extranjero.
La isla de Tashirojima, en la ciudad de Ishinomaki, prefectura de Miyagi, tiene una población humana de alrededor de 60 personas, pero más de 130 gatos, lo que significa que hay muchos más gatos allí que humanos. En el pasado, en esta isla se criaban gusanos de seda para obtener seda cruda y se usaban los gatos para proteger los capullos de las plagas de roedores. También había una próspera industria pesquera y, puesto que el comportamiento de los gatos se podía interpretar para predecir el tiempo y atraer peces grandes, los gatos se consideraban los "ángeles guardianes de la pesca".
Últimamente, Tashirojima recibe a muchos visitantes que vienen para admirar los gatos.
Abundan los gatos amistosos, felices de que se les acerquen los seres humanos. La gente de la isla valora mucho a los gatos puesto que conviven con ellos desde hace muchos años.
El muelle del puerto de Tashirojima muestra ilustraciones de gatos
Los empinados callejones de Onomichi, lugar de reunión de felinos
La ciudad de Onomichi de la prefectura de Hiroshima, que limita con el mar interior de Seto, ya era un destino turístico popular que recibía muchos visitantes pero recientemente también ha cobrado popularidad como "ciudad de los gatos". Onomichi es una ciudad portuaria rodeada de mar y montañas con abundante y delicioso pescado. Los gatos adoran sus numerosas cuestas, callejones estrechos y escaleras inaccesibles para los coches, y la han convertido en su hogar.
Un gato comparte el mejor lugar para contemplar las vistas del centro de Onomichi. (Cortesía de la Asociación de Turismo de Onomichi, Onomichiya)
En algunas zonas de Onomichi, el desarrollo urbano tiene en cuenta la cuestión felina: se muestran muchos fukuishineko (piedras redondas con caras de gatos pintadas, que se cree que traen buena suerte) y otras decoraciones con temática gatuna pueden encontrarse en los callejones de la ciudad, conocidos como "callejones de los gatos".
Observa los estrechos callejones y escaleras, seguro que te encontrarás con algún amigo gatuno (cortesía de la Asociación de Turismo de Onomichi, Onomichiya)
Los fukuishineko colocados en los callejones de los gatos son obra de Sonoyama Shunji, un artista que vive en Onomichi. Se dice que si los acaricias suavemente tres veces, te concederán un deseo (cortesía de la Asociación de Turismo de Onomichi, Onomichiya)
En Japón hay muchos otros lugares como estos, donde se pueden encontrar gatos que viven en armonía con la población de la zona. Los gatos contribuyen a que la gente se sienta relajada y renovada, e incluso hay personas que viajan con el objetivo específico de ver gatos.