Cuadros eternos: preservar el legado del anime y el manga para el mañana

(Imagen cortesía del museo Yokote Masuda Manga Museum)

(Imagen cortesía del museo Yokote Masuda Manga Museum)

Desde las páginas de revistas de manga a la gran pantalla, las industrias creativas de Japón han dejado una huella imborrable en todo el mundo. El anime y el manga son pilares culturales y embajadores clave de la identidad japonesa. A medida que crece su influencia, también aumenta la conciencia sobre su fragilidad y valor, haciendo emerger una pregunta fundamental: ¿Cómo podemos preservar estos tesoros para el futuro?

Nuevos pilares de la identidad de Japón

Franquicias como Naruto, Pokémon, y One Piece demuestran el alcance global del sector creativo japonés. Estas obras han traspasado fronteras y han influido en la visión que tiene el mundo sobre Japón. El anime y el manga generan miles de millones de dólares anualmente, impulsan el turismo internacional e inspiran a nuevas generaciones de creadores.

Shueisha Manga-Art Heritage (SMAH) trata el manga como un arte.

Shueisha Manga-Art Heritage (SMAH) trata el manga como un arte.

Reconociendo este papel que ejercen, las principales editoriales están tratando estas obras como parte del legado creativo de Japón, más allá del mero entretenimiento. El proyecto Shueisha Manga-Art Heritage (SMAH), impulsado por la editorial de la revista de manga semanal Shonen Jump, digitaliza páginas originales de manga con un doble objetivo: crear copias digitales para su conservación y reproducir las obras como ediciones limitadas de arte para la venta. Para ello, aplican estándares habitualmente reservados para obras de arte tradicionales, como la impresión en papel de algodón 100%, así como la creación y protección de archivos digitales mediante el uso de una red blockchain especializada en arte.

Cuadros de manga expuestos en la galería de SMAH.

Cuadros de manga expuestos en la galería de SMAH.

Además de estos esfuerzos técnicos y comerciales, SMAH trabaja en cambiar la percepción pública a través de exposiciones físicas de gran calidad y cuidado. En 2023, Shueisha inauguró una galería permanente de arte manga en Tokio. A través de este espacio creado con dedicación, los dibujos manga se elevan a la categoría de obras de arte, poniendo en relieve la importancia de preservar la cultura pop de la misma forma que las artes tradicionales.

Proyectos de preservación cultural en todo Japón

Los materiales de manga y anime son delicados y se pueden deteriorar a lo largo del tiempo: el papel amarillea, la tinta se desvanece, y los acetatos pueden deformarse. Para proteger estos frágiles tesoros, existen diversas organizaciones en todo Japón dedicadas a su conservación, tanto física como digital.

El centro Manga Genga Archive Center, en Kioto, ofrece servicios para ayudar a preservar los manga, incluyendo su almacenamiento temporal.

El centro Manga Genga Archive Center, en Kioto, ofrece servicios para ayudar a preservar los manga, incluyendo su almacenamiento temporal.

En Kioto se encuentra Manga Genga Archive Center, un punto de consulta para la conservación de obras originales de arte manga. Ofrece asesoría sobre preservación, ayuda a las familias en la gestión del legado de creadores fallecidos, y proporciona almacenamiento temporal. El centro trabaja con curadores e investigadores de todo el país, estableciendo un marco profesional que protege los manuscritos evitando su pérdida o descuido.

Por su parte, el centro Anime Tokusatsu Archive Center (ATAC), en Tokio, preserva los «productos intermedios» del anime y los efectos especiales, como bocetos, hojas de diseño, miniaturas y utilería. Estos materiales son esenciales porque muestran el proceso creativo que hay detrás de las obras más queridas. ATAC digitaliza y restaura sistemáticamente estos objetos, compartiéndolos con el público a través de exposiciones y proyecciones, creando así un «archivo vivo» que mantiene presente el legado del anime y los efectos especiales de una manera accesible.

Exposiciones de archivos

La preservación no solo implica guardar, sino también compartir. En la prefectura de Akita se encuentra el museo Yokote Masuda Manga Museum, el primer museo de manga de Japón fundado en 1995, que funciona como galería y centro de archivo. Su colección de más de 400 000 obras originales de manga está conservada con sumo cuidado: cada obra está escaneada y catalogada de manera individual para su estudio y disfrute público.

El museo Yokote Masuda Manga Museum exhibe obras de manga en exposiciones tanto permanentes como especiales. (Imagen cortesía de Yokote Masuda Manga Museum)

El museo Yokote Masuda Manga Museum exhibe obras de manga en exposiciones tanto permanentes como especiales. (Imagen cortesía de Yokote Masuda Manga Museum)

Esta colección está disponible de manera permanente y expone trabajos de más de cien artistas, al tiempo que se organizan también exposiciones especiales de colaboraciones contemporáneas y obras inéditas poco comunes. Los visitantes pueden participar en talleres donde pueden convertir sus dibujos en llaveros o experimentar con técnicas de entintado y sombreado. A su vez, las clases impartidas por artistas profesionales de manga contribuyen a formar nuevos talentos.

Los visitantes pueden participar en talleres de manga en el museo. (Imagen cortesía del museo Yokote Masuda Manga Museum)

Los visitantes pueden participar en talleres de manga en el museo. (Imagen cortesía del museo Yokote Masuda Manga Museum)

Mucho más que nostalgia

La preservación del manga y el anime no solo implica recordar el pasado, sino brindarles continuidad. El esfuerzo que realizan los distintos colectivos –desde editoriales que elevan el manga al nivel de obras de arte a los centros de archivo que protegen los frágiles manuscritos– es una muestra de que la cultura pop de Japón está siendo tratada con el mismo respeto y valor que antes se reservaba para las artes tradicionales.

Lo que se conserva en el presente, dará forma a las historias del futuro. Al salvaguardar los dibujos y acetatos del pasado, Japón está protegiendo su legado creativo y asentando las bases para que surjan nuevos talentos. Estas obras no son solo un ejercicio de nostalgia, sino parte de una corriente cultural en constante evolución que impulsa a Japón hacia el futuro.